Boca lo dio vuelta y sigue mandando en el Grupo 2 de la Copa Libertadores

La persona que prende la pc y entra a internet con el objetivo de ver como salió el partido entre Boca y Guaraní por la Copa Santander Libertadores, podrá deducir, al ver el tres a uno a favor del equipo argentino, que fue un encuentro más donde el conjunto de la Ribera, fue superior ante un rival menor y por ende resolvió un pleito sin demasiados problemas. Querido lector, si este es su pensamiento, esta un poco equivocado…
Lo resolvió, ganó, las individualidades (como en la mayoría de los deportes en conjunto) prevalecieron por sobre el juego colectivo. Lo más importante de todo lo consiguió: La Victoria. En los tiempos que corren y sobre todo en la Copa, es trancedental en el comienzo del certamen continental, sumar de a tres para agarrar confianza y de a poco asentarse para el devenir del torneo.
La vuelta de Sebastián Battaglia, la inclusión de Facundo Roncaglia y Juan Krupoviesa, como así también la de Pablo Mouche, eran los cambios que presentaban el primer equipo de Boca, con respecto a los once que el último fin de semana golearon a Argentinos Juniors. El comienzo del partido fue dubitativo, se alternaban la tendencia de la pelota y a ambos le costaba hacer pie en la línea defensiva. Un Juan Román Riquelme impreciso, imposibilitaba que su equipo pueda hacer control del juego y por eso en los primeros instantes guaraní era el que proponía.
Primero José Negreieros probó al pato Abbondazzieri con un remate, y luego Julian Benítez sólo por la izquierda ensayó un tiro que se fue por arriba del arco. La repuesta a estas llegadas, vino por parte de un intento de Hugo Ibarra, quien en el área se dio media media vuelta y remató, pero su intento paro en las manos del arquero local; también Mouche lo tuvo en una buena escalada por el sector izquierdo, pero su tiro termino en nada.
Los paraguayos siguieron buscando sin temerle que en frente tenia al seis veces campeón de la Libertadores, Benítez manejaba cada ataque de su equipo y después Fabro busco desde afuera pero nuevamente fallo en la puntería.
¿A alguien le sorprendió lo que sucedió en el minuto 35? Teniendo en cuenta el desarrollo y las situaciones que habían generado uno y otro, el gol de guaraní le asentaba bien al pleito. Fabro se escapó por la derecha, eludió a Luciano Figueroa y mandó un centro a Negreireros, que este último desvió a la meta. El uno a cero estaba bien.
En el segundo tiempo por motivos obvios, se generaron espacios. Boca tenia la obligación de buscar el empate, mientras, que los guaraníes de contraataque intentaban aumentar la ventaja. Fabro y Cristian Sosa agigantaron la actuación de Abbondazieri, con sendos remates, que el Pato neutralizó de excelente manera. La repuesta no se hizo esperar, Boca estuvo cerca con un mano a mano de Mouche y un cabezazo de Fabián Vargas. Además, no hay que pasar por alto, una gran maniobra colectiva que culminó con una exquisita definición del puntero externo visitante que se coló en el ángulo, no obstante, fue anulada por supuesta posición adelantada, que no existió.
Cuando el reloj marcaba los veinte minutos, se dio el quiebre en la noche paraguaya. Una avivada de Ibarra en el área adversaria, terminó en un penal mal sancionado por el juez de la contienda. Riquelme ejecutó a la izquierda y estableció la igualdad.
Tras el gol entraron Rodrigo Palacio y Martín Palermo por los delanteros titulares, con el fin de dar vuelta el marcador. Algo quedo claro después del tanto de Boca, las diferencias anímicas mostradas por los jugadores de ambos conjuntos terminaron por vislumbrar lo que pasaría después. Guaraní se replegó cuidando el uno a uno. En cambio, el Xeneize fue en busca de los tres puntos. Primero Palacio reventó el palo izquierdo y posteriormente Riquelme encaró con pelota dominada, y con un impresionante latigazo encontró otra vez el palo izquierdo. Estaba al caer…
Se sabía que por decantación iba a llegar, y así fue. A los treinta, Vargas irrumpió por la izquierda y en la salida del guardameta metió un centro, que Palermo empujó con su último esfuerzo, colocando el segundo. Finalmente, tuvieron que pasar setenta cinco minutos para ver a Boca ganador.
Para culminar y hacer más redondo el espectáculo, Román habilitó con maestría a Rodrigo , que sólo frente al arquero sentenció la historia; el tres a uno ya era un hecho.
¿Fue justo? ¿Merecía algo más guaraní? ¿Cómo de un momento a otro todo se dio vuelta? Lo podríamos llamar experiencia o categoría, lo cierto que la clase de algunos jugadores permitieron que Boca se lleve el triunfo. Primero Abbondazzieri, siendo clave y tapando chances claras, Vargas que con el correr de los minutos se fue afianzando y por último Riquelme, que en la segunda parte comandó y con pinceladas características de su juego, fue edificando una conquista que deja muy bien parado en la competencia continental a Ischia y a sus dirigidos.
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